NUESTRA ESENCIA

Aquí empieza la historia de Carazo AOVE. Somos una familia de Jaén que vive del olivar y para el olivar. En nuestro cortijo cultivamos con mimo cada árbol para ofrecer un aceite de oliva virgen extra que hable de lo que somos: tierra, trabajo y tradición.

Equipo Familiar

Carazo AOVE nace en nuestro cortijo familiar, entre olivares tradicionales y olivar superintensivo en el corazón de Jaén, la cuna mundial del aceite de oliva.


Mercedes, madre y alma del cortijo, ha mantenido vivo el legado de varias generaciones. Fernando, ingeniero agrónomo, aporta la visión técnica y moderna al cuidado del campo.


Juntos trabajamos para unir tradición y futuro, defendiendo un aceite honesto, sostenible y fiel a nuestra tierra.

Nuestros olivares

En Carazo AOVE combinamos lo mejor de dos mundos. El olivar tradicional, con árboles centenarios que forman parte de nuestra historia, y el olivar superintensivo, diseñado para un cultivo moderno, eficiente y sostenible.


Ambos modelos se complementan para obtener un aceite equilibrado, fresco y de máxima calidad.

Cortijo El Capricho: donde nace nuestro aceite

Nuestro cortijo es el corazón de todo lo que hacemos. Rodeado de eucaliptos, junto al histórico Pilar de Moya y a los pies de los olivares familiares, es el lugar donde comienza cada cosecha y donde cuidamos cada detalle para que nuestro AOVE sea único.
Aquí tradición, naturaleza y familia se unen para dar vida a Carazo AOVE.

Carazo AOVE no es solo un aceite: es la expresión más pura de una tierra única y de la dedicación silenciosa de una familia que ha hecho del olivar su vida.
Cada cosecha es un acto de respeto hacia quienes nos precedieron y una apuesta valiente por el futuro.
Seleccionamos únicamente el fruto más noble y lo transformamos con un cuidado casi artesano, para ofrecer un aceite capaz de emocionar desde el primer aroma.
Este es nuestro compromiso: crear un AOVE excepcional que honre nuestro apellido y que lleve hasta tu mesa la esencia más fina de Jaén.